RENUNCIAS INFORMALES: CUANDO EL WHATSAPP NO ALCANZA

Es más común de lo que parece: en medio de una discusión, por enojo o simplemente por hartazgo, un trabajador manda un WhatsApp que dice algo así como “no voy más” o “hasta acá llegué”.

Y el empleador, al leerlo, piensa: “Listo, renunció”. Pero la verdad es que no. Eso no alcanza para dar por terminada la relación laboral.

En Argentina, para que una renuncia sea válida, tiene que cumplir con ciertas formas: presentarse por escrito y firmada por el trabajador ante la Delegación de Relaciones Laborales, por acta notarial o bien enviarse a través de telegrama laboral gratuito.

Un mensaje por WhatsApp, por más claro que parezca, no tiene valor legal por sí solo.

Ahora bien, si la empresa actúa apresuradamente y da de baja al trabajador en AFIP basándose solo en ese mensaje… corre un riesgo serio: el de que más adelante le reclamen un despido encubierto, con todas las consecuencias indemnizatorias que eso trae.

Entonces, ¿qué hacer? Lo correcto es intimar al trabajador, por carta documento o telegrama, para que ratifique por escrito su voluntad de no volver.

Se le otorga un plazo de 48 horas laborales y se le advierte que, de no presentarse, se lo considerará en abandono de trabajo.

Solo si guarda silencio, y siempre cumpliendo con este proceso, se puede dar por finalizada la relación sin responsabilidad para el empleador.

¿Y los mensajes? ¿Las capturas? Sirven, claro, pero como respaldo. No reemplazan los pasos formales que exige la ley.

En definitiva, aunque suene duro: lo que uno dice por WhatsApp, en derecho laboral, vale menos de lo que uno cree. Porque no importa solo lo que se dijo… sino cómo se documentó.

Y cuando hay plata en juego, cada palabra cuenta. Pero sobre todo, cada papel.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Abrir chat
Hola, ¿Necesitas ayuda?
Hola :)
¿En que podemos ayudarte?