LICENCIAS MÉDICAS: CUANDO EL CERTIFICADO LLEGA TARDE… O NO LLEGA
Es una escena más común de lo que debería: el trabajador falta varios días seguidos y no avisa nada.
Ni un llamado, ni un mensaje, nada.
Después de dos o tres jornadas de incertidumbre, aparece con un certificado médico —a veces arrugado, a veces sin fecha, a veces de dudosa procedencia— y espera que todo quede en orden.
Pero la verdad es que las cosas no funcionan así.
En materia laboral, las ausencias deben ser justificadas y notificadas en tiempo y forma. Eso significa que el trabajador está obligado a informar que no asistirá por razones de salud desde el primer día de inasistencia, y que debe presentar el certificado médico dentro de un plazo razonable, que en general no debería exceder las 48 horas, en soporte físico.
Cuando eso no ocurre, y no hay aviso ni justificación en término, el empleador tiene derecho a considerar la inasistencia como injustificada, ya que no solo no lo presentó, sino que privó al empleador de realizar el control de la enfermedad, que es un derecho que el mismo tiene (art. 209 y 210 LCT.).
Esto habilita a aplicar sanciones (como apercibimientos o suspensiones), descontar el día no trabajado, e incluso intimar al trabajador a retomar tareas. Y si la conducta se repite en el tiempo, puede escalarse a una causal de despido por abandono o incumplimiento reiterado de deberes contractuales.
Ahora bien, hay que actuar con prudencia.
No todo certificado tardío implica mala fe, y no toda inasistencia encierra una injuria.
Por eso es fundamental contar con un servicio de medicina laboral o una auditoría externa, que permita verificar los certificados y realizar visitas domiciliarias si corresponde.
Además, lo ideal es tener un protocolo interno claro, comunicado a todos los trabajadores, donde se establezca cómo deben avisar, cuándo deben presentar documentación y a qué correo o teléfono deben dirigirse.
Esto no solo da transparencia al proceso, sino que fortalece la posición de la empresa ante eventuales reclamos.
Porque, seamos sinceros, cuando hay orden y reglas claras, hay menos conflictos. Y si los hay, al menos no sorprenden.
En definitiva, el certificado médico no es un pase libre.
Es un derecho del trabajador, sí, pero también un deber de cumplimiento formal.
Y para el empleador, es una zona donde el asesoramiento preventivo y la buena documentación hacen toda la diferencia.