En los juicios laborales muchas veces se piensa que todo se define en la audiencia, en la testimonial o en la prueba que se produce durante el expediente. Y normalmente no es tan así.

Gran parte del conflicto empieza a quedar planteado bastante antes, al momento de contestar la demanda y de acompañar la documentación laboral vinculada al caso.

Ahí aparece algo que en la práctica se ve seguido. Empresas que llegan a esa instancia sin documentación completa, con intercambios telegráficos mal manejados o directamente sin haber advertido la importancia que podían tener determinados antecedentes de la relación laboral.

Y después eso pesa.

Legajos incompletos, sanciones que nunca terminaron de documentarse correctamente, registros horarios inexistentes o respuestas hechas demasiado rápido para salir del paso. Todo eso vuelve a aparecer durante el juicio.

También ocurre bastante que se contestan demandas con fórmulas demasiado genéricas, copiadas de otros expedientes o sin analizar demasiado el caso puntual. Y en laboral, cada conflicto tiene sus particularidades.

No es lo mismo una discusión por registración deficiente, categorías laborales, horas extras, abandono de trabajo o intercambios previos conflictivos. La documentación cambia. Y la estrategia también.

La importancia de la documentación laboral

Uno de los problemas más frecuentes que observamos en la práctica profesional es que muchas empresas recién comienzan a ordenar la documentación cuando el conflicto ya se encuentra judicializado.

Para ese momento, muchas veces es tarde.

La ausencia de legajos completos, constancias de entrega de elementos de trabajo, sanciones disciplinarias correctamente notificadas, registros horarios o comunicaciones internas puede generar dificultades importantes al momento de ejercer una defensa.

No se trata solamente de contar con documentación. También resulta fundamental que esa documentación sea consistente con la realidad de la relación laboral y que haya sido confeccionada en tiempo oportuno.

Cuando existen diferencias entre lo que ocurrió en los hechos y lo que surge de la documentación, el problema suele trasladarse directamente al expediente judicial.

Cada demanda requiere una estrategia propia

Otro error habitual consiste en abordar todos los conflictos de la misma manera.

Con frecuencia se observan contestaciones de demanda elaboradas a partir de modelos generales, sin prestar suficiente atención a las particularidades del caso concreto.

Sin embargo, cada expediente tiene características propias.

La actividad desarrollada por la empresa, la categoría laboral discutida, la antigüedad del trabajador, los intercambios telegráficos previos y la prueba disponible son solo algunos de los aspectos que pueden modificar sustancialmente una estrategia de defensa.

Por esa razón, antes de contestar una demanda resulta indispensable analizar cuidadosamente los antecedentes del conflicto y la documentación existente.

Algunas reflexiones finales

Con los años uno termina advirtiendo que muchos juicios laborales empiezan a complicarse bastante antes de la audiencia.

A veces el problema no aparece en la declaración de un testigo ni en una pericia. Aparece mucho antes, cuando determinadas situaciones no fueron documentadas correctamente o cuando el conflicto inicial fue abordado sin una estrategia adecuada.

Por eso, muchas veces, la diferencia entre una defensa sólida y una defensa débil no se encuentra únicamente en el juicio mismo, sino en cómo se trabajó el conflicto desde el inicio y en cómo quedaron planteadas las defensas al momento de contestar la demanda.

Álvarez & Campanella – Abogados
Santa Rosa – La Pampa

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